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El presidente y el extranjero…

ENTRE REINAS Y PODERES CON LAISHA WILKINS.

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Por: Laisha Wilkins

CIUDAD DE MÉXICO.- Esta última semana se ha visto caracterizada por el escándalo que representó la invasión de la embajada de México en Ecuador, una violación clara al derecho internacional que consagra los recintos diplomáticos como parte del territorio de un país en otro. Pero estos conflictos con el exterior no son nuevos para esta administración, hagamos un recuento.

Durante su campaña, el mandatario decía que la mejor política exterior, era la interior y el día uno del mandato del presidente López Obrador, se hizo una promesa, la número 94, donde decía que, cito textualmente, “la política exterior se sustentará en la cautela diplomática y en los principios de autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias, igualdad jurídica de los estados, cooperación para el desarrollo, la amistad y la paz”, que en realidad es una reinterpretación del artículo 89 de la Constitución, donde se declaran las facultades que tiene, el representante del poder ejecutivo. Es decir, el presidente vendió como promesa, lo que debía hacer por obligación.

A los pocos días de tomar el cargo inició una escalada de problemas provocados por no cumplir ni su promesa ni la Constitución. El primero de ellos, con España y el Vaticano, hablamos de marzo de 2019, el presidente envía una carta al Papa Francisco y al Rey de España solicitando se den disculpas por los agravios durante la conquista, misiva que fue respondida con una negación firme por parte de España y un “ya lo hemos hecho varias veces”, por parte del Vaticano, esto enfureció al presidente, quien dijo toda clase de calificativos contra estas respuestas. Pero lo que le decían era verdad, España y México firmaron un acuerdo de mutuo respeto y perdón por el pasado en 1836, el llamado acuerdo de Santa María Calatrava, mientras que la fecha más reciente que el Papa pidió perdón por los abusos cometidos en esa época, fue apenas en 2015. Desde aquí se veía que la cosa no pintaría bien, un mal entendimiento de las relaciones exteriores y poner por delante los simbolismos, no traerían éxitos diplomáticos a nuestro país.

Con España el conflicto continúo hasta que en 2022, Andrés Manuel pidió poner una pausa en las relaciones diplomáticas, argumentando que ya no nos verían como tierra de conquista y que se debía poner un alto al saqueo de empresas españolas en nuestro país, siendo aquel Estado el inversionista número 2, después de Estados Unidos, en México, ¿en qué cabeza cabría arriesgar empleos y recursos por mantener un discurso meramente ideológico y nacionalista?

En el mismo 2019, el presidente vuelve a violar su promesa y se mete en el conflicto por la sucesión presidencial en Bolivia, donde una parte del pueblo desconoció a Evo Morales durante las elecciones, obligándolo a huir de su propia casa y pedir asilo en nuestro país. Ni tardo ni perezoso, Obrador envió un avión para traer a Morales, entrando en conflicto directo con la parte de nuestra Constitución que dicta la libre determinación de los pueblos y la no intervención.

Perú no se salvó de tener problemas con la cuarta transformación, ya que dimes y diretes fluyeron entre la presidente Dina Boluarte y Andrés Manuel, tras el arresto del ex presidente Pedro Castillo, quien estaba acusado de múltiples casos de corrupción y de el auto golpe de Estado más torpe de la historia.

No fueron desconocidas las intenciones de Obrador para rescatar a Castillo en la embajada y traerlo para México en calidad de perseguido político. Fue infructuoso el intento, pero ganamos otro problema internacional más, sin olvidar el nombramiento de López Obrador como persona non grata en aquel país.

¿Quién sigue?, Panamá, con ellos en el 2022 se tuvo un desencuentro al proponer como embajador a Pedro Salmerón, quien aquí había sido acusado por acoso sexual y quien fue rechazado por el país canalero, cosa que provocó la furia del presidente quien calificó de la acción como una campaña de linchamiento y declaró que el Estado panameño actuaba como la Santa Inquisición.

Continuemos con Austria, aunque ustedes no lo crean, también se generó un conflicto con ellos por el llamado “Penacho de Moctezuma” y su negativa a devolverlo, argumentando válidamente que fue un regalo de nuestro país a ellos y que, al ser una pieza tan delicada, trasladarla la dañaría irreparablemente. Pero eso no fue suficiente explicación para López Obrador quien respondió diciendo que tenían una actitud arrogante y prepotente.

Vámonos con Colombia en 2022, durante la última elección, el mandatario mexicano estuvo constantemente apoyando la candidatura del actual presidente Petro, apuntando varias veces a una “guerra sucia, indigna y cobarde” en contra de él, por parte de sus rivales políticos, incluso llegando a darlo por ganador antes de los comicios. Esto tuvo como respuesta una crítica por parte de la cancillería del país cafetalero a lo que llamaron 'injerencia desobligante' por parte de nuestro presidente. ¿Recuerdan aquello de la no intervención?

Bueno, pues Argentina no podía quedarse atrás. Durante toda la campaña del actual presidente Milei, Andrés Manuel estuvo haciendo pronunciamientos en su contra, incluso después de su victoria, cuando dijo que había sido un autogol que ganara, provocando que el presidente argentino dijera que era un halago que un ignorante como López Obrador, hablara mal de él. Como niños, los dos.

Con nuestro principal socio, Estados Unidos, ha pasado un poco de lo mismo, sólo que con ellos se ha coqueteado múltiples veces con la idea del imperialismo, de la intervención en nuestro país y ha dado igual si el pleito es con demócratas o con republicanos. Las inversiones, el fentanilo, los atentados contra sus ciudadanos en ciudades mexicanas, la migración permitida y hasta alentada por el gobierno mexicano actual, han sido los puntos de constante desacuerdo.

No se pueden pasar por alto las críticas a organismos como el Fondo Monetario Internacional, la OCDE o al OEA, a quién el presidente Obrador a insultado, incluso hasta cantando, pero ahora reconoce que condenen la invasión de nuestra embajada en Perú; la congruencia, ante todo.

Tal vez el nivel más bajo, con organismos internacionales, lo alcanzó el presidente Obrador con el Parlamente Europeo, quienes exigieron se pusiera atención a la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas en nuestro país, ¿y que recibieron como respuesta?, una carta con tal nivel de odio y faltas diplomáticas, que personas como el diputado Fernández Noroña, y la diputada Armendáriz, calificaron de falsa, hasta que la cancillería mexicana la dio por verdadera. En esta carta, López Obrador califica de borregos a los congresistas europeos, sólo por cuestionar sus resultados, ya que tenían razón en el reclamo.

No podemos olvidar los nombramientos en el servicio exterior durante este sexenio, donde se han dado consulados y embajadas a amigos directos del presidente, reporteros de la mañanera o gobernadores que entregaron sus estados a Morena. Ya sabemos, está antes la lealtad que la capacidad.

También se puede hablar del apoyo constante que ha dado el presidente López Obrador a dictaduras latinoamericanas, como Cuba, Venezuela o Nicaragua, a quienes ha respaldado al nivel de cancelar su participación en la cumbre de las Américas en 2022, argumentando que no estarían presentes estos países al no ser reconocidos como democracias. Incluso entregó nuestra máxima distinción como país a su homólogo cubano Díaz Canel, la medalla del Águila Azteca.

Todo este periplo ha hecho que la posición de nuestro país en el ajedrez diplomático internacional quede muy comprometida, esperemos que la siguiente administración retome el rumbo y el prestigio, que una vez tuvo nuestro país.

Gracias por acompañarme, nos vemos la próxima semana, aquí en “entre reinas y poderes”, por PostaMX.

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