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¿Dejaremos de escribir a mano?

Si creciste por allá de los 80s muy probablemente recibiste alguna vez una cartita hecha a mano o mandaste una.

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Por: Carolina Hernández

SAN PEDRO GARZA GARCÍA, Nuevo León.- Si creciste por allá de los 80s muy probablemente recibiste alguna vez una cartita hecha a mano o mandaste una. Si, no, no te preocupes. Rafa tampoco.

Mi punto no era abrirte una herida del abandono si no recordar, que antes, escribir a mano era una cosa mucho más común. Incluso, teníamos esto. Estuches super modernos con vario compartimento para poner los lápices y las plumas de todos colores… porque en la escuela, escribíamos. Escribíamos mucho a mano.

Y es que, en la prehistoria, cuando yo iba a la escuela teníamos incluso este cuadernillo: El Método Palmer. 145 lecciones de ejercicios repetitivos basados en movimientos musculares para tener una bonita letra. Escribir a mano era imprescindible. Ahora, no tanto.

Aunque ciertamente si pudiéramos poner en una báscula todas las cosas que escribimos ahora pesarían un montón, porque escribimos como nunca antes. Mandamos whatsapps, hacemos notas en el teléfono, escribimos textos motivacionales en nuestras redes sociales… sí, escribimos mucho.

Pero no a mano. La pregunta es ¿dejaremos de escribir a mano? Y si lo hacemos ¿Qué impacto tendrá en nuestra sociedad? Vamos por partes. Las primeras formas de expresión escrita fueron los pictogramas del Antiguo Egipto y Mesopotamia, alrededor de 4 mil años antes de cristo.

Era la escritura icónica, en la que cada dibujo representaba una palabra. El asunto es que los pictogramas estaban sujetos a la interpretación del que los leía. “Que vayas caminando, te lleves un chivo y cuando amanezca lo pintes de negro” Se prestaban mucho a malas interpretaciones.

Así que con el tiempo, estos pictogramas fueron evolucionando hasta que cada signo tenía un sonido concreto, apareciendo así los sistemas silábicos. Cada palabra se descomponía en sílabas, y cada sílaba poseía un símbolo correspondiente.

Ya como para el 2 mil 500 antes de cristo comenzaron a encontrarse los primeros registros de textos literarios. Se dice que el alfabeto griego fue el primero de la historia, pero hay evidencias de que Quetzalcóatl ya practicaba la escritura en Mesoamérica, pues entre los mexicas la escritura está presente desde tiempos míticos. Pero todos estos tipos de escritura terminaron con la llegada de los españoles, pero esa es otra historia.

El caso es que un día, muchos muchos muchos años después de que la escritura manual comenzara a utilizarse Friedrich Nietzsche, sí ese pobre, misógino y obsesivo filósofo alemán, recibió una cosa llamada “esfera de escribir Mallin-Hansen”.

Un primitivo dispositivo con un teclado semiesférico de 52 teclas de latón y un sistema eléctrico para desplazar el papel. Era 1887 y Nietzsche había perdido casi por completo la visión; además de que tenía migrañas, vómitos, insomnio… y entonces ya casi no escribía, hasta que le regaron esta versión primitiva de la laptop.

La cosa fue que cuando el alemán comenzó a escribir a máquina el estilo de sus textos cambió. Su prosa se volvió más escueta y telegráfica y hay quienes aseguran que incluso se vieron afectados algunos contenidos de su filosofía. ¿Por qué?

Años después la ciencia nos lo explica. Resulta que cuando escribimos a mano, la escritura está más integrada a nuestro cuerpo; esto es, implica un conjunto de procesos sensomotores más complejos y particulares para cada letra.

Todo ese proceso genera una especie de huella de memoria lo que hace que recordemos mejor lo que escribimos y que cada palabra nazca de un lugar distinto a si lo hacemos a máquina. Es decir, teclear palabras en una pantalla y escribirlas de forma manual en un papel son procesos físicos y cognitivos totalmente distintos.

La escritura a mano activa más áreas del cerebro y el aprendizaje que aporta es mayor. De acuerdo con el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) el estado global de la educación en México sufrió un retroceso significativo. A nivel mundial, el desempeño de los estudiantes tuvo una caída sin precedentes: cayó 15 puntos en Matemáticas y 10 puntos en Comprensión Lectora, en comparación con la edición anterior que fue en el 2018.

México es el tercer país peor evaluado de la OCDE en Comprensión Lectora. Esos demoledores datos avisan de una histórica pérdida de capacidades para entender lo que leen y ha puesto sobre la mesa el debate sobre si el uso de pantallas en las aulas ha sido un factor determinante.

Por ejemplo en Suecia y Ontario acaban de anunciar que van a volver a priorizar la escritura a mano entre sus alumnos de primaria.Y es que los estudios confirman que la escritura permite la organización de estructuras a nivel cerebral que hacen memorizar las palabras, que nos ayudan a ordenarlas con una clara sintaxis y que se almacenan una cantidad de datos que luego serán usados para estructurar nuestros pensamientos.

Pero entonces ¿estamos ante la extinción de la palabra escrita a mano?

El lingüista José Antonio Millán, autor del ensayo Los trazos que hablan, asegura que hablar es una capacidad natural del ser humano; escribir, no. Hablamos, dice, desde hace 100 mil años, pero escribimos solo desde hace 5 mil. Escribir es un constructo cultural que, así como un día decidimos adoptar, otro día podríamos dejar de hacerlo.

Pero no todos están de acuerdo, hay especialistas que aseguran que así como la fotografía no mató a la pintura y la televisión no acabó con la radio, la escritura digital no podrá desaparecer a la escritura manual, porque un documento escrito a mano sigue teniendo un valor único.

Es la huella de nuestra propia historia trazada a mano.

¿O tú qué crees?


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