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¿De verdad nos vamos a quedar sin agua?

Hay dos tipos de escasez de agua.

Publicado el

Por: Carolina Hernández

SAN PEDRO GARZA GARCÍA, Nuevo León.- ¿De verdad nos vamos a quedar sin agua?

Sí y no.

Ponme atención porque tiene truco.

Hay dos tipos de escasez de agua.

La escasez física, que se refiere a un problema de disponibilidad, es decir, cuando el agua falta y es una carencia física, real y comprobable del recurso.

Y la escasez económica, que se refiere a una crisis de gestión de los gobiernos, es decir, que no se invierte lo suficiente para distribuir de manera adecuada los recursos que tenemos.

¿Adivina cuál tenemos en México?

Sí un poco ambas, pero te venimos manejando más la escasez económica.

Por ejemplo, los estados del sur reciben menos caudal a pesar de que son ellos quienes cuentan con la mayor disponibilidad de agua renovable promedio anual de todo el país.

Datos recopilados por Oxfam revelan que ya en 2018 había 9.9 millones de personas en el país que no tenían acceso al agua en sus viviendas, mientras que 70% de habitantes en la Ciudad de México sí recibía al menos 12 horas de agua continua al día.

La cosa es que ese dato ya no es tan preciso y ahora, también la Ciudad de México está presentando una escasez física… y todas sabemos que vivimos en un país muy centralista y que si algo pasa en la capital, entonces es más noticia.

Los queremos chilangos, pero es cierto.

Pero aquí es donde el asunto se complica.

Esa escasez física, aunque es real, porque es cierto que el sistema Cutzamala, que aporta 18% del agua potable de la ciudad, está a 38.5% de su capacidad, cuando el año pasado estuvo a 52.21%, no es el verdadero problema.

El problema también es de gestión.

Si yo te digo: piensa en el agua que conforma nuestro planeta…

¿Qué piensas?

Ríos, lagos, el mar, los glaciares.

Pocas veces recordamos las aguas invisibles: las subterráneas.

Para muchos especialistas, como Yolanda Villegas, que ahorita te la voy a presentar… esas aguas subterráneas son esenciales en la respuesta a la crisis hídrica.

Chécate lo que me dijo.

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Ok, entonces, sí ahí hay agua, ¿por qué me estoy bañando con una jícara?

No te me distraigas porque aquí está la clave.

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Todas estas instancias están encargadas de la gestión del agua en el país.

Imaginate que se tienen que poner de acuerdo para tomar acciones.

Muchas organizaciones en defensa del agua aseguran que es preocupante en lugar de mantener y restaurar ecosistemas, particularmente humedales, se esté impulsando la construcción de puentes vehiculares y segundos pisos que promueven el uso de autos privados y la extensión del espacio gris construido sobre áreas verdes, así como la opacidad en la información y la corrupción en el manejo del agua en el sector inmobiliario.

¿Ves cómo tiene un montón de complicaciones más allá de solo bañarnos en 3 minutos?

Que sí hay que hacerlo, eh… porque sí suma, pero hay que picarles las costillas a las autoridades para que se pongan las pilas con ese tema.

Sobre todo en las cuestiones legislativas.

Aquí te va un dato que te va a volar la chompa.

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¿Te das cuenta de lo ilógico que es esto?

Más del 80% de las mermas de agua que tenemos en nuestro país es porque no se ha invertido en infraestructura hidráulica desde hace más de 50 años.

Bueno, pues por ahí también tenemos que presionar.

En México existen 653 cuerpos de agua subterránea, y 157 están sobreexplotados, pero los otros, casi ni los pelan.

Existen tecnologías de inteligencia artificial y sensores que permiten un seguimiento más preciso de la operación de pozos de agua.

María Flores, Investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California Sur y colaboradora de la Comunidad 1.5 grados para salvar al planeta, tiene un texto en el que explica que hay tecnologías que proporcionan datos en tiempo real sobre caudal, consumo de energía y otras variables.

La investigadora también insiste en que debemos reconocer la importancia estratégica de estas tecnologías y destinar los recursos necesarios para el estudio, monitoreo y protección del agua.

Yolanda precisa esto se puede hacer con una estrategia muy simple:

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El acceso al agua potable es un derecho humano, es decir, constituye un aspecto fundamental para la dignidad de una persona, una familia o una comunidad entera.

Una buena gestión de este recurso por parte de autoridades, sector energético y ciudadanía sin duda va a lograr mejores resultados.

Así que ¿nos vamos a quedar sin agua?

Sí y no.

Debemos seguir haciendo nuestra parte, pero también exigirles a quienes están a cargo de su gestión que se pongan al tiro porque si no, de nada va a servir que nos sigamos bañando con una jícara.

¿Tú qué piensas? ¿Ahorras el agua?

Cuéntanos en los comentarios.

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